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o 1 BUZÓN AGENDA PARA LEER ANDANDO HUELLAS AJENAS LITERATURAENBREVE

sábado, 7 de junio de 2008

El gato de la maleta (III)

[...]—Asomaros, venga, que no muerde —nos decía el abuelo.
Abrió la maleta despacio, como cuando se abre un tesoro al que la luz puede hacer daño, y nosotros nos inclinamos sobre el borde, de puntillas, apoyando las manos en la cama, con aquella sensación de tener un nudo recién apretado en algún lugar del pecho. Fue cuando vimos a ese gato pequeño, encogido en una esquina.
Y cuando volvimos a abrir la maleta, el día en que Víctor se marchó a estudiar fuera, el gato seguía exactamente en el mismo lugar. Estaba allí agazapado, pequeño —pero no era un cachorro, eso siempre lo supimos—, maullando bajito para no alertar al mundo más allá de la maleta. Tenía los ojos muy grandes, muy negros, y una mancha pelirroja sobre el lomo blanco.
—¿Quién se lo queda? —preguntó Víctor mirándome a mí.
Pero ya lo sabíamos todos, como si fuera algo pactado de antemano tenía que ser yo quien se quedara con la maleta. Al menos hasta que volvieran, hasta que nos viéramos todos otra vez. Entonces Víctor, acercándose más a nosotros, bajo la voz y dijo aquello.[...]

3 pisaron la hierba:

Hank dijo...

Qué gusto pisar la hierba con los pies descalzos de nuevo después de tanto tiempo.

Un grato placer.

Arilena dijo...

El gusto es saber que sigues al otro lado, Hank.

martin dijo...

20 añitos y ya escribe usted tan bien...

qué envidia.