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o 1 BUZÓN AGENDA PARA LEER ANDANDO HUELLAS AJENAS LITERATURAENBREVE

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lunes 10 de noviembre de 2008

Relatos en cadena

Esto es lo que dicen:

Este libro es el resultado de cuarenta y tres martes de relatos radiofónicos y de una cuidada y exigente selección que nos deja en papel unos textos que afirman, con la fuerza de su calidad, que la ficción y la radio han vuelto a encontrarse y que el idilio puede ir para largo.



Yo me conformo con la sensación de estar ahí, escogida, de entre los muchísimos cuentos que les llegaban todas las semanas.

Para leer el ganador y el prólogo
Para leer la nota en la web de Alfaguara

martes 21 de octubre de 2008

Migraciones, regresos

Los escarabajos, dicen, no migran. Son pequeños y duros, resistentes. Sobre todo los que tienen cornamenta.
—¿Dónde vas con eso? —susurraría alguien en algún corrillo.
Por eso, y no por otra cosa, prefieren quedarse en casa, debajo de una corteza o de un banco de madera despintado o incluso pueden meterse debajo de la gorra que un niño haya tirado al suelo para ir a jugar al fútbol.
Cuando el niño vuelva pondrán su mejor cara de asustar, para que el niño suelte la gorra y corra hacia su madre.
—Mamá, hay un ciervo debajo de mi gorra —dirá.
Y la madre, que hablaba con otra madre —o con varías madres a la vez— dirá que es hora de volver (de migrar) hacia casa y darse un baño caliente.
Los escarabajos, cuando sea invierno y fuera no haya más que blanco, dejarán que sus niños, ya algo crecidos, practiquen sus clases de pintura en las paredes de tela.

. . . . . . . . . . .

Vuelve el Premio de Relato Mínimo Diomedea. Pincha en la imagen para leer las bases:

viernes 19 de septiembre de 2008

Lo dice un cuentista...

Julio Cortázar

Un cuentista es un hombre que de pronto, rodeado de la inmensa algarabía del mundo, comprometido en mayor o menor grado con la realidad histórica que lo contiene, escoge un determinado tema y hace con él un cuento. Este escoger un tema no es tan sencillo. A veces el cuentista escoge, y otras veces siente como si el tema se le impusiera irresistiblemente, lo empujara a escribirlo. En mi caso, la gran mayoría de mis cuentos fueron escritos -cómo decirlo- al margen de mi voluntad, por encima o por debajo de mi conciencia razonante, como si yo no fuera más que una médium por el cual pasaba y se manifestaba una fuerza ajena.[...]

[...]A mí me parece que el tema del que saldrá un buen cuento es siempre excepcional, pero no quiero decir con esto que un tema debe ser extraordinario, fuera de lo común, misterioso o insólito. Muy al contrario, puede tratarse de una anécdota perfectamente trivial y cotidiana. Lo excepcional reside en una cualidad parecida a la del imán; un buen tema atrae todo un sistema de relaciones conexas, coagula en el autor, y más tarde en el lector, una inmensa cantidad de nociones, entrevisiones, sentimientos y hasta ideas que flotaban virtualmente en su memoria o su sensibilidad; un buen tema es como un sol, un astro en torno al cual gira un sistema planetario del que muchas veces no se tenía conciencia hasta que el cuentista, astrónomo de palabras, nos revela su existencia. O bien, para ser más modestos y más actuales a la vez, un buen tema tiene algo de sistema atómico, de núcleo en torno al cual giran los electrones; y todo eso, al fin y al cabo, ¿no es ya como una proposición de vida, una dinámica que nos insta a salir de nosotros mismos y a entrar en un sistema de relaciones más complejo y más hermoso?[...]

[...]Y ese hombre que en un determinado momento elige un tema y hace con él un cuento será un gran cuentista si su elección contiene -a veces sin que él lo sepa conscientemente- esa fabulosa apertura de lo pequeño hacia lo grande, de lo individual y circunscrito a la esencia misma de la condición humana. Todo cuento perdurable es como la semilla donde está durmiendo el árbol gigantesco. Ese árbol crecerá entre nosotros, dará su sombra en nuestra memoria.

martes 9 de septiembre de 2008

Vuelve el concurso de microrrelatos de Escuela de Escritores

Esta es la frase de inicio:

"Cuando el alcalde se acercó al cañón, supimos que deberíamos convocar elecciones"
100 palabras más máximo. Y enviarlo aquí para participar antes de las 12:00 del viernes.

lunes 28 de julio de 2008

The Dark Knight

The Joker:
"You won't kill me out of some misplaced sense of self-righteousness...and I won't kill you because...you're just too much fun."

The Joker:
"See, I'm a man of simple tastes. I like gunpowder...and dynamite...and gasoline! Do you know what all of these things have in common? They're cheap!"

Harvey Dent:
"The famous Bruce Wayne. Rachel's told me everything about you."
Bruce Wayne:
"I certainly hope not. "

Alfred:
"I suppose they'll take me in as well, as your accomplice. "
Bruce Wayne:
"Accomplice? I'm going to say the whole thing was your idea."

Alfred:
"Were you mauled by a tiger?"
Bruce Wayne:
"It was a dog... "
Alfred:
"Huh?"
Bruce Wayne:
"It was a big dog!"

The Joker: [to Batman]
"We really should stop fighting, we'll miss the fireworks!"




THE DARK KNIGHT (2008)
Dir. Cristhopher Nolan

martes 15 de julio de 2008

Fallo del XX Jóvenes Creadores 2008 del Ayuntamiento de Madrid


Pulsen. Pulsen aquí...

lunes 16 de junio de 2008

Un año


Pues eso, este jardín cumple un añito. Nunca hubiera pensando que podría mantenerlo tanto tiempo, yo que soy de naturaleza vaga. Pero me alegro. Me alegra saberos al otro lado (o escondidos entre la hierba). Me alegra tener la oportunidad de haberos conocido en vuestros blogs y a algunos en persona.
Blogger dice además que esta es la entrada 107. Y el contador verde dice que en un año más de 12.000 personas se han pasado por aquí.
Por ello, gracias.

miércoles 28 de mayo de 2008

Primer párrafo de cuento, para evitar la sequía bloguera preexámenes


EL GATO DE LA MALETA

El abuelo nos dejó su vieja maleta como herencia. Murió despacio, seguro de sí mismo, como había sido siempre. El abuelo tenía sus cosas raras y aquel día —yo recuerdo un verano caliente, de lagartos tomando el sol hasta el último rayo de la tarde— nos pidió que le fuéramos a buscar esa maleta pequeña, de cuero, llena de pegatinas de colores, que llevaba siempre allá donde fuera. Víctor y Pedro aún no habían cumplido los siete y yo apenas pasaba de los nueve.
—La maleta, rapaces, venga, que me muero —nos había insistido—. No tengo todo el día.
Nosotros, que nunca habíamos visto al abuelo así, casi muerto, no dejábamos de mirarnos la punta de los zapatos negros que la abuela nos había hecho poner.[...]

miércoles 23 de abril de 2008

Día del libro / Por eso había decidido

Para Lucas, por la idea

Al escritor a tiempo parcial nunca le habían escuchado cuando decía aquellas cosas, extrañas a los oídos de los demás. Por eso había decidido. Ese día el escritor que sólo podía escribir en su tiempo libre había apartado la mesa y las sillas contra las paredes del salón. Había elegido los mejores libros, los libros de su vida, aquellos que todavía buscaba por la noche al despertar de un mal sueño. Eran dos pilas grandes que, al escritor que siempre quiso dedicarse a escribir pero no tenía tiempo, le parecían casi hermosas con aquella luz amarillenta. Pero había decidido.
Entonces cogió uno de los libros, lo abrió, lo acarició, leyó un poco aquí y allá, y cuando encontró el lugar exacto, con un gesto preciso y rápido para evitar el dolor, arrancó la página y la dejó a un lado.
El escritor a ratos tuvo que sujetarse la cabeza con la mano, coger aire, mirar hacia los demás libros con cariño. Pidiendo perdón. Aún así cogió el siguiente, porque había decidido hacerlo. Aquel lo había leído de niño, en la escuela, escondiéndolo debajo de un libro de texto mientras la maestra se afanaba con los números. Arrancó tres páginas y sacudió la cabeza antes de coger otro libro más.
Cuando acabó, los montones yacían desordenados, revueltos por el suelo. El escritor que no podía dedicarse a escribir, sin soltar aquellas hojas arrancadas, cogió la cinta adhesiva que había tenido buen cuidado en dejar preparada.
Empezó por los pies, era lo más fácil. Fue pegándose las hojas una a una a la piel. De vez en cuando paraba y volvía a leer el fragmento que había quedado a la altura de la rodilla, o el que le colgaba de un costado. A veces sonreía, con esa sonrisa triste de quien sabe que no puede tenerlo todo. Pero lo único que podía importarle en ese momento, lo había decidido así, era el cosquilleo de las páginas sobre el cuerpo, el estar cubierto de tinta y papel; el saber que, poco a poco, cuando se acurrucara pensando en el poco tiempo de su vida que había dedicado a escribir, al final se estaría convirtiendo en su propia historia.

sábado 19 de abril de 2008

Cafés, bares y pubs

Calidoscopio [panfletoculturheterogéneo] celebra su segundo aniversario con "unas cañas, con un café, con una copa de champán en alguno de esos espacios tan recurrentes en nuestras vidas como en nuestras artes."
Y en la sección que dedican a espacios inventados hay un pequeño texto mío, que hace un tiempo publiqué también aquí, pero que no dejo de querer compartir con todos vosotros.



miércoles 2 de abril de 2008

Uno... dos...tres...

Sostenía entre las manos un jarrón de porcelana con tres rosas amarillas de largo tallo.

RAYMOND CARVER
Tres rosas amarillas (1988)

El jueves 10 de abril a partir de las 20.00 h tendrá lugar la inauguración de tres rosas amarillas, la primera librería española especializada en relato, en un acto que correrá a cargo de José María Merino, Eloy Tizón, Clara Obligado y Javier Sagarna.
San Vicente Ferrer, 34 (esquina Plaza dos de Mayo. Metros Bilbao, Noviciado y Tribunal)

domingo 16 de marzo de 2008

No hay cosas felices

If you are interested in stories with happy endings, you would be better off reading some other book. In this book, not only is there no happy ending, there is no happy beginning and very few happy things in the middle. This is because not very many happy things happened in the lives of the three Baudelaire youngsters. Violet, Klaus, and Sunny Baudelaire were intelligent children, and they were charming, and resourceful, and had pleasant facial features, but they were extremely unlucky, and most everything that happened to them was rife with misfortune, misery, and despair. I'm sorry to tell you this, but that is how the story goes.

LEMONY SNICKET
A series of unfortunate events - The bad beginning (1999)


jueves 21 de febrero de 2008

Burn it up

Y si alguien pregunta:
—¿Dónde estarás esta tarde?
Otro podría responder:
—Lo siento, hoy sólo haré una cosa. Quemaré libros de Harry Potter.

viernes 18 de enero de 2008

Mamá

Y...

Ta ta ta chan. (trompetas)
Prom prom pororororoborm. (tambores)
Ti tirurí tu. (flautín)
Plas (platillos)

II Premio de relato mínimo Diomedea


Una nunca podrá decir lo suficiente el honor que es ganar un concurso como este, pequeñín (de momento) pero del cual sabes el gran valor que tiene. Sí, eso, valor digo y no premio. Porque vale mucho (a mí me ha emocionado más que cualquier otro concurso) saber el cariño, el amor por el cuento que hay detrás de algo así. Vale mucho intuir quienes puede que estén ahí de jurado (y si son los que yo intuyo, creáme, puedo echarme a temblar porque... que hayan escogido el mío —un cuentito así, de una veinteañera pocacosa y todavía aprendiza en esto— es mucho, mucho, mucho). Y lo vale porque muchos otros cuentos merecían el premio, seguro.

Mis felicitaciones al resto, a los finalistas y a los mención especial. El mayor premio es saber que hay tanta gente que todavía ama esto de escribir. Tanta gente que ama el cuento. Mi recomendación: leer los demás cuentos que están en la Bitácora de Sergi Bellver (y también los de la primera edición) y hacer tiempo para ir descubriendo poco a poco cada una de los blogs de los autores, que hay verdaderas joyas.

Gracias.
* * * * * *


—Mamá —digo.
La he atado a la silla, con los ojos vendados, allí en medio de la habitación de los cachivaches. La vacié antes, sí, la habitación. Sólo dejé en la pared aquellos estúpidos platos de porcelana que mamá compraba rotos en el Rastro y que luego unía con miel caliente.
La he atado a la silla, iba diciendo, y me he traído las ratas. Las tengo en los bolsillos. Siete, siete exactas y bullen.
—Mamá —digo.
Gira la cabeza hacia mi voz. Ahora es cuando podría tratar de decir algo, de convencerme ¿de qué? No sé, sólo de convencerme.
Huele las ratas y se estremece.
—Mamá —digo.
Se estremece.
Bajo una rata al suelo. Dejo que corretee. Las esquinas están vacías y vuelve pronto al centro, a la silla, entre las patas, entre sus pies.
—Mamá —digo—. Mamá.

miércoles 16 de enero de 2008

Veinte

Perdí 20 canicas en otoño.
"En 20 días habrás ganado la lotería" me dijo una de las videntes del retiro.
"¡No!"se empeñaban mis primos. Volcaban la caja de rotuladores otra vez y los iban metiendo uno a uno. "No, A. aquí no hay 20."
"Veinte poemas" que decía un poeta. "Y una canción desesperada"
Más de 20 gatos maullando aquella noche.

¿Será que a partir de hoy tengo 20 años?

viernes 11 de enero de 2008

No desear. Desear

Si el agujero aquella tarde ya tenía el tamaño de un plato de mesa, ¿quién podía decirme que no fuera a ir creciendo cada vez más hasta permitir que cupiera una pelota de fútbol, un ficus amarillento, o uno de esos jarrones funerarios de los museos de Escocia? ¿Quién podía asegurarme que Sara, uno de esos días, no se quebrara en dos al estar perforada como un queso?
Era la hora de tomar decisiones.
No iba a dejar que un agujero gilipollas le cantara a mi mujer.
Así que, mientras tomaba aire y abría la ventana, miré al patio. Y luego me puse a cantar.

MATÍAS CANDEIRA
Un agujero en mitad de mi mujer
La soledad de los ventrílocuos


El agujero del ser. Eso es el deseo.
ÁNGEL ZAPATA
(en clase)

A veces me da por hacer tonterías. Simplemente camino y entro en alguna librería, y no sé porqué pero lo que más deseo en ese momento es ser plana. Acintarme, volverme pequeña y quedar pillada entre uno de esos libros de la estantería. Esperando a que alguien me lleve. Marcando la 175 o la 71. Colgando un poco cuando se acaban las páginas.

* * * * * * *
* * * * * * *
Cada vez me lo planteo más. De verdad. Tengo que dejar de escribir. Lo paso mal, lo paso estúpidamente mal. ¡Es horrible! Créanme, es la pura verdad.
No escribiré más.
Yo no soy escritora.
Esto sólo lo hago por que me da la gana.
No es verdad que necesite hacerlo, que tenga que hacerlo.
Lo he decidido.
Deseo no desear.
No deseo desear.
No.
Pero deseo el deseo.
¡Mierda!

* * * * * * *
[...]Puedo pasarme tardes enteras mirando por la ventana y luego, por la noche, es cuando bajo. Me tumbo en el césped y dejo que las hormigas me correteen por encima de la piel. A veces me duermo y mamá y Diana me encuentran al día siguiente cubierta de hormigas —normalmente son las negras aunque a veces vienen las rojas y los días en los que la tierra huele a lluvia todas tienen alas— y se ponen a gritar. Gritan y gritan que por qué hago eso. Y esos días mamá me encierra en mi habitación y, mientras Diana me vigila, ella se va a llorar al cuarto de baño.[...]
de HORMIGAS
(Verano 2007)

* * * * * * *
—Deseo... deseo...
—Venga, dime, dime qué deseas.
—Pues deseo....
—Por que algo desearás ¿no?
—Sí, sí. Calla. Me desconcentras.
—Dímelo. Dímelo entonces. ¿Qué deseas?
—Creo que no deseo nada.
—¿Nada?
—No. No me entiendes. No es que no desee nada.
—¿Entonces qué es lo que deseas?
—Deseo la nada. Creo. Sí. Eso creo.

* * * * * * *

Quiero pájaros que me miren a los ojos. Quiero desintegrarme en pedazos pequeños. Quiero que el cielo sea verde. Quiero un amigo que se enamore de la sombra de una mujer sobre una tela mientras pinta cuadros. Quiero llorar para siempre. Quiero ser en blanco y negro. Quiero saber que unas cuantas palabras pueden romperme como se rompe el cristal cuando graniza, poco a poco, golpe tras golpe. Quiero tragarme una radio para tener música dentro siempre. Quiero ser una máscara de carnaval en la pared de la habitación de un niño.

* * * * * * *

¿Y por qué no iba a querer ser libro?
No los colecciones. Ámalos.

* * * * * * *

"—¿Sabes lo que me gustaría ser? ¿Sabes lo que me gustaría ser de verdad si tuviera la puñetera oportunidad de elegir.
—¿Qué? Y deja de decir palabrotas.
—¿Te acuerdas de esa canción que dice,
«Si un cuerpo agarra a otro cuerpo, cuando viene entre el centeno...»?
[...]
—Bueno, pues muchas veces me imagino que hay un montón de críos jugando a algo en un campo de centeno y todo eso. Son miles de críos y no hay nadie cerca, quiero decir que no hay nadie mayor, sólo yo. Estoy de pie, al borde de un precipicio de locos. Y lo que tengo que hacer es agarrar a todo el que se acerque al precipicio, quiero decir que si van corriendo sin mirar adónde van, yo tengo que salir de donde esté y agarrarlos. Eso es lo que me gustaría hacer todo el tiempo. Sería el guardián entre el centeno y todo eso. Sé que es una locura, pero es lo único que de verdad me gustaría hacer. Sé que es una locura".

J. D. SALINGER
El guardián entre el centeno (1945)

domingo 6 de enero de 2008

¿No crees?

También la muchacha le pregunta por el gato. Si sabe lo que va a hacer con el gato. El chico Fabián se queda entonces parado. No había pensado en lo del gato. Había pensado en todo, en cómo decírselo, en el póster de Lichtenstein que les regalaron a medias, en todo. Pero no en el gato.
¿Cómo se ha podido olvidar del gato?

VÍCTOR GARCÍA ANTÓN
El simulacro
Amor del bueno (2005)

Desmoronar. Derrumbar. Derruir.
Ser una pared de papel a la que tiran piedras.
Ciertas páginas me tiran piedras.
Y me hacen cachitos pequeños que quedan flotando (tal vez) en el aire.
Podría morirme de gusto.
¿No crees?

sábado 5 de enero de 2008

Empezar

Empezamos lo que nunca termina para acabarlo cuanto antes.
Empezamos la tarta.
Empezamos diciendo "Te queremos" al árbol del jardín. Y si él no contesta luego lo intentamos con el rosal de la esquina. "Te queremos" decimos. Y eso es todo.
Empezamos un año.
Empezamos un día.
Empezamos un copo de nieve que acaba antes de llegar al suelo.
Empezamos así:

Nos acababan de servir el segundo plato cuando él empezó a mordisquear el libro que yo acababa de regalarle.
Lo había abierto hacia la mitad, lo había olisqueado y luego, empezando por una esquina, lo había roído, como un ratón, hasta dejar sólo unas virutas.
—Está bueno. Deberías probarlo— fue todo lo que me dijo al levantar la vista.

lunes 31 de diciembre de 2007

2007/08

No pienso decir feliz año. Ni hablar.

Que mueran los juguetes. Y las bombillas. Que se incendien esos bonitos abetos (muertos) con tantos adornos. Masacre de niños en Cortilandia.

Si fuera posible. Si lo fuera o si no.
Que quede sólo la música.



viernes 28 de diciembre de 2007

Nada

Ahora mismo nadie daría ni media nuez por mí. No insistas en cambiarme por una tarde de otoño.