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viernes, 22 de junio de 2007

Variación II (preludio con lluvia)

Aunque había llovido mucho, mamá decidió sacar aquellos mamotretos de mármol y colocarlos en el jardín. Eran dos elefantes blancos. Había querido que los pusiera de adorno en el banquete de mi boda que hicimos en la finca pero yo me había negado.
—Quedarían bonitos— me decía mamá.
Los escondí entre los trastos de papá, en la caseta, pensaba que mamá no los buscaría allí. No se había acercado a la caseta desde lo de papá y las herramientas estaban completamente oxidadas.
Pero esa tarde de otoño los había sacado y los había colocado junto a los rosales, entre la hierba mojada.

* * * * * * * * * * * *

Thomas y yo terminaríamos la mudanza este fin de semana. Él ya lo tenía todo en el piso —habíamos comprado un piso precioso, un quinto, para que yo pudiera ver el mar si me asomaba de puntillas en la terraza—; a mí me faltaban apenas unas pocas cosas que envolver en mi habitación.
Mamá insistía en regalarme los elefantes del jardín.
—Toda esta humedad. Se están poniendo verdes.
—Igual que la hierba —decía yo.
—Es por la lluvia. Por eso se están poniendo verdes.
Volví a mi habitación. Metí un par de libros en la caja y un peluche —un burrito plateado— que Thomas me regaló en la feria, cuando nos conocimos. Miré otra vez las estanterías. Quería pensar que no debía llevarme nada más.
Cuando bajé con todo, mamá estaba en el jardín y con un trapo suave iba frotando el lomo de los elefantes. Dejé la maleta a un lado y yo también salí al jardín.
—Ayúdame —me dijo mamá.
Saqué otro trapo de la caseta de papá y me puse a frotarles las patas, las orejas, los colmillos y el lomo hasta que quedaron blancos otra vez.
—Llévatelos —volvió a decirme.
El cielo estaba gris y seguramente esa noche volvería a llover. Yo negué con la cabeza. Me metí un segundo en la caseta he intenté organizar todos los trastos. Mamá mientras siguió agachada sobre la hierba húmeda, limpiando los elefantes.

* * * * * * * * * * * *

Thomas pasó a buscarme antes de la cena. Metió la maleta en el coche mientras yo iba sujetando el paraguas para que no se mojara. Estaba todo listo. Mamá me hizo prometer que la visitaríamos pronto. Le dio dos besos a Thomas y luego le abrazó tanto que pensé que se le iban a romper los brazos.
A mí también me abrazó y me miró como si ya me viera desde lejos. Nos quedamos allí en silencio, unos segundos, con el sonido del coche al fondo y la lluvia goteando desde el tejado.Y aunque sabía que no tendría sitio en el piso, le prometí que, cuando volviera a visitarla, quizás entonces, también me llevaría los elefantes.


Tema- - - - - - - - - -Variación I- - - - - - - - - -Variación III


2 pisaron la hierba:

Dani dijo...

Te dejo un comentario!xD. Gracias por darme la idea, he descubierto que me apetece más de lo que creía. Así que ya sabes a leernos mutuamente. Jeje, weno un saludo! Bss!

Interino Garin dijo...

Me gustan mucho los fragmentos que subes al blog. Yo también me voy a pasear por aquí a menudo.

;-P