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o 1 BUZÓN AGENDA PARA LEER ANDANDO HUELLAS AJENAS LITERATURAENBREVE

viernes, 18 de enero de 2008

Mamá

Y...

Ta ta ta chan. (trompetas)
Prom prom pororororoborm. (tambores)
Ti tirurí tu. (flautín)
Plas (platillos)

II Premio de relato mínimo Diomedea


Una nunca podrá decir lo suficiente el honor que es ganar un concurso como este, pequeñín (de momento) pero del cual sabes el gran valor que tiene. Sí, eso, valor digo y no premio. Porque vale mucho (a mí me ha emocionado más que cualquier otro concurso) saber el cariño, el amor por el cuento que hay detrás de algo así. Vale mucho intuir quienes puede que estén ahí de jurado (y si son los que yo intuyo, creáme, puedo echarme a temblar porque... que hayan escogido el mío —un cuentito así, de una veinteañera pocacosa y todavía aprendiza en esto— es mucho, mucho, mucho). Y lo vale porque muchos otros cuentos merecían el premio, seguro.

Mis felicitaciones al resto, a los finalistas y a los mención especial. El mayor premio es saber que hay tanta gente que todavía ama esto de escribir. Tanta gente que ama el cuento. Mi recomendación: leer los demás cuentos que están en la Bitácora de Sergi Bellver (y también los de la primera edición) y hacer tiempo para ir descubriendo poco a poco cada una de los blogs de los autores, que hay verdaderas joyas.

Gracias.
* * * * * *


—Mamá —digo.
La he atado a la silla, con los ojos vendados, allí en medio de la habitación de los cachivaches. La vacié antes, sí, la habitación. Sólo dejé en la pared aquellos estúpidos platos de porcelana que mamá compraba rotos en el Rastro y que luego unía con miel caliente.
La he atado a la silla, iba diciendo, y me he traído las ratas. Las tengo en los bolsillos. Siete, siete exactas y bullen.
—Mamá —digo.
Gira la cabeza hacia mi voz. Ahora es cuando podría tratar de decir algo, de convencerme ¿de qué? No sé, sólo de convencerme.
Huele las ratas y se estremece.
—Mamá —digo.
Se estremece.
Bajo una rata al suelo. Dejo que corretee. Las esquinas están vacías y vuelve pronto al centro, a la silla, entre las patas, entre sus pies.
—Mamá —digo—. Mamá.

21 pisaron la hierba:

Herman dijo...

Enhorabuena, Arilena, por tan merecido premio. Pero enhorabuena sobre todo por haber escrito un cuento tan formidable. Muchos besos.

Wilco dijo...

Bravo, está muy bien

Anónimo dijo...

Mis felicitaciones, un premio merecido, el cuento es estremecedor.
Besos

ignatius dijo...

feliz me quedo entre los mencionados esta vez, para comprobar que el cuento ganador es COLOSAL.

gracias. gracias. gracias.

El Viajero Solitario dijo...

Enhorabuena, Arilena.
Aunque he de reconocer que, en la primera lectura de tu cuento, me pareció que era excesivo lo que no contabas, una segunda lectura me descubrió un relato inquietante.
Tal vez, como dice Sergi, se pueda pulir un poco. Pero lo que es innegable es que el cuento provoca algo, que no deja indiferente, se sale de él con una sensación distinta a la que tenías al entrar.

Hugo Izarra dijo...

Entrañablemente escalofriante, Ana.
Me alegro de las medallas. Ningún triunfo es pequeño.

L´ HABITACIO D´ARLES dijo...

Felicidades Arilena, un microrelato mínimo por lo que no dices, en ocasiones, la más difícil de hacer.
DE nuevo felicidades.

beatus_ille dijo...

felicidades

me gustaría saber el antes y el después, es un fragmento que parece querer crecer!

saludos

Arilena dijo...

Muchas gracias a TOD@S (y bienvendidos a los que os paseis por aquí la primera vez)

PD: ¿Alguien sabe de algún remedio infalible para que no se note tanto el rojo en la cara? :p

Anónimo dijo...

Enhorabuena, guapa.
Chiki

Arilena dijo...

Chiki. ¡Qué alegría verte por aquí!
Muchas gracias.
Besos

Enrique Páez dijo...

Muchas felicidades, Arilena. Es un microcuento genial.
Javier, tu profe, mi alumno, tiene que sentirse tan orgulloso como lo estoy yo, por contagio.
Te seguiré leyendo, tienes un blog estupendo.
Abrazos,
Enrique

Interino Garin dijo...

¡Felicidades por el premio! Me ha encantado el relato mínimo.

¡Sigue así! :D

Ar Lor dijo...

Mis felicitaciones. El relato tiene calidad, e inquieta.

El Viajero Solitario dijo...

Aprovechando que disponía de un poco de tiempo, me he dado un paseo por tu blog. No temas, he dejado todo en su sitio.
Con tu permiso, te enlazaré.
(Por cierto, gracias por enlazarme; sólo una cosa: es con x, no con s: extremófilos).
Saludos.

Arilena dijo...

Lo mío tiene delito. Y más cuando en una semana tengo examen de bichitos bacteriosos: extremófilos, halófilos, termófilos... toda la variedad.
Gracias por enlazarme. En cuanto recupere mi vida pasaré y visitaré más a fondo tus letras.

Paula Lapido dijo...

¡Enhorabuena! Me ha gustado mucho el cuento, muy inquietante.

Carlos Arnal dijo...

A mí siempre me pasa lo mismo cuando leo algo que me gusta: me da un dolor de barriga, un vértigo tremendo (¡por qué, por qué no habré escrito yo algo así!) y sólo se me pasa si me decido a lanzarme al vacío y escribir.
Vaya, está visto que tendré que aprender a convivir con el dolor...

Arilena dijo...

Calros a mí también me pasa eso cuando leo algo que me gusta (que me entusiasma) y tengo que gruñir, para que nadie más me oiga, eso de ¡Será cabrón! ¡Será cuentista el muy...!
Y claro, por supuesto, hay que saltar al vacío.
Y sin red.

ericz dijo...

¡Felicidades por el premio!

Dice tu perfil que tienes 20 años, ¿está bien ese datillo?

Arilena dijo...

Bienvenido ericz. Gracias por pasarte y felicidades a ti también por la mención.

... sí, creo que el perfil está bien y ya empiezo con los doses... snif, snif...
;)

Vuelve cuando quieras.