Algo de comer
Me lo ha contado ―sí, me ha contado por qué se oculta― y me ha dicho que tiene miedo. De momento sólo roba piezas pequeñas, como los tubos de escape y las juntas de los motores. Y llega con la cara negra, tendré que recordar bajarle una toalla la próxima vez.
―Sólo cosas pequeñas ―me dijo con la boca llena cuando le encontré con un limpiaparabrisas en la mano, todavía a medio masticar.
Sólo cosas pequeñas, eso me asSólo cosas pequeñas, eso me asegura. Me pregunto si sabe que después ya no podrá calmar su hambre sólo con los limpiaparabrisas o los retrovisores y necesitará el coche entero. Y luego quizás empiece con los autobuses y los camiones. Lo que no sé es qué irá después, hace días que trato de no salir de casa.egura. Yo sé que no, que luego necesitará el coche entero. Y empezará con los autobuses y los camiones.
Trato de concentrarme en esa razón mientras cojo la tuerca que me ofrece y me la llevo a la boca.
—Tendré que volver a dejar la luz del porche encendida ―me digo, mientras cojo la segunda tuerca y mastico despacio.





